¡Extra! ¡Extra!

The Heart of the Beast

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Heart of the Beast: reseña de la intensa película de supervivencia con Brad Pitt y un perro militar El cine de acción y supervivencia presenta en 2026 una historia marcada por la resistencia, la lealtad y la necesidad de seguir adelante incluso cuando todas las circunstancias parecen estar en contra. Heart of the Beast , conocida en algunos territorios de habla hispana como El corazón de la bestia o En el corazón de la bestia , reúne a Brad Pitt con un perro de combate en una aventura ambientada en la naturaleza salvaje de Alaska. La película está dirigida por David Ayer, cineasta conocido por sus relatos de acción, soldados, veteranos y personajes enfrentados a situaciones límite. En esta ocasión, el director apuesta por una historia más contenida y emocional, en la que el paisaje funciona como una amenaza constante y el vínculo entre un hombre y su compañero canino se convierte en la fuerza principal del relato. Con un guion escrito por Cameron Alexander, la cinta combin...

La Croisade


La cruzada, del director Louis Garrel, quien tambien hizo el guion y estelariza en la cinta, nos cuenta sobre una historia refrescante con un mensaje muy importante sobre el medio ambiente.

Tratando de contrarestarlas respuestas viscerales en contra del activismo juvenil. La cinta se proyectó como parte del programa especial de Cine y el Clima en el Festival de Cine de Cannes. Aunque para ser largometraje, dura solo 67 minutos, se siente actualizada en su historia. 

Cuenta con un mensaje util y de admiracion, que hace eco en el niño interior que todos tenemos, sacudiendo el duro cinismo de adulto que usamos. 

Es una pena, que los personajes atacan un sintoma que afecta el medio ambiente pero no se piensa tanto en las causas sistematicas que lo generan.

No es una cruzada de un adulto, sino la de un niño. Cuando el joven Joseph, interpretado por Joseph Engel, empieza a vender las reliquias de su familia, desde el vestido Dior de su mama hasta las mancuernillas de su papa, sus padres, Abel, interpretado por el mismo Louis Garrel, y Marianne, interpretada por Laetitia Casta, se vuelven locos buscando por todos los rincones de su departamento en París, sólo para descubrir que los objetos más valiosos ya han sido vendidas por su hijo emprendedor. Las acciones estan plagadas de buenas intenciones, pero Joseph explica la verdadera profundidad de la misión medioambientalista multinacional a la que se ha apuntado con un equipo de amigos de la escuela. Tratando de reunir un conglomerado mundial de jóvenes activistas, no sólo de nombre, sino también de acción, con la finalidad de bombear un océano en medio del desierto africano.

Esto suena absurdo, y también lo es para Abel y Marianne, que tienen sentimientos encontrados entre diversion y preocupacion, hasta que se enteran de lo importante que ya es el movimiento. El grupo de niños ya se ha registrado como una ONG, Organizacion No Gubernamental, y le han comunicado sus deseos a altos cargos de diferentes gobiernos.

A medida que Joseph los lleva hasta el corazón del proyecto, Marianne empieza a empatizar con el movimiento, incluso cuando le ocasiona conflictos con su marido. Los ideales se desvanecen con el tiempo, y los niños son los que sienten los problemas globales de manera mas urgente ya que ellos son los que heredarán la tierra en el futuro. Es muy fácil para los adultos trivializar sus preocupaciones hasta que es demasiado tarde. El director sabe que los espectadores adultos se pondrán inicialmente del lado de Abel, pero en el tercer acto de la pelicula se desestabilizan las lealtades sabiamente, moviendo la balanza del lado de Marianne y Joseph. Aunque uno podria considerar que Marianne sólo actúa para proteger los intereses de su hijo más que por el hecho de sentir una necesidad de cambio mundial, sin embargo sige siendo una postura muy valiente que asumir.

Cuando un miembro de la familia emprende el poco probable viaje al Sáhara para ver los progresos de la misión, es imposible no darse cuenta de que la atencion de la película se centra en un protagonista blanco y relega feamente a los africanos a un segundo plano, incluso estando en África. 

En concepto, es muy agradable que los niños sueñen con bombear agua a África, aunque dirigir una conversación hacia las desigualdades históricas soportadas por el imperialismo y perpetuadas por el cambio climático puede no ser el diálogo más ambientalista que existe. 

Para ser una película que aboga claramente por la concientización y la prevención del cambio climático, resulta extrañamente ignorante al contexto más amplio del problema y parece claramente insensible al mensaje progresista sobre el cambio climático que Garrel trata de conseguir. Un poco de investigación hubiera revelado que el Occidente ha sido responsable de la mayor parte de las emisiones de dióxido de carbono y que la parte Sur del globo terraqueo es la región que seguirá pagando el precio, tanto economico como humano. 

La imagen final, un rostro europeo encima de un camello durante una excursión por el Sahara, contemplando tranquilamente el paisaje africano, parece muy interesada e insuficiente para el problema que se plantea.

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