¡Extra! ¡Extra!

Scarlet

¿Esperabas una nueva obra maestra de Mamoru Hosoda, el director de Belle y Mirai, mi hermana pequeña, que te transportara a mundos emocionales inolvidables? Scarlet (Hateshinaki Sukāretto), su última película de anime estrenada en Japón el 21 de noviembre de 2025, ha generado un torbellino de controversia. Con una duración de 112 minutos y producida por Studio Chizu en colaboración con Sony Pictures y Nippon Television, esta fantasía oscura inspirada en Hamlet de Shakespeare promete un viaje épico a través del tiempo y el espacio. Pero, ¿cumple? En esta reseña completa de Scarlet anime 2025, sin spoilers mayores, analizamos el argumento, las actuaciones vocales, la dirección innovadora, el estilo visual impactante y por qué esta cinta ha acumulado calificaciones bajas (2.4/5 en eiga.com) mientras algunos la defienden como un experimento valiente. Si buscas crítica Scarlet Mamoru Hosoda, reseña película anime Scarlet Japón o estreno Scarlet cines 2026, sigue leyendo para decidir si vale la pena tu entrada en cines. Nota: en España llega el 27 de febrero de 2026, distribuida por Sony.
Sinopsis sin spoilers: Una princesa vengadora en un limbo eternoEn un reino medieval envuelto en sombras, Scarlet, una princesa guerrera experta en la espada, jura vengar la muerte de su padre a manos de un traidor. Pero el destino la arrastra a un reino liminal, la "Tierra de los Muertos", un espacio entre la vida y la muerte donde el tiempo se dobla como un origami roto. Allí, encuentra a un joven idealista del presente –un contraste moderno con su furia ancestral– que le muestra vislumbres de un futuro libre de rencor. Inspirada en la tragedia shakesperiana, la película explora temas de venganza, redención y el choque entre épocas, con giros que cuestionan si el ciclo de la ira se rompe o se perpetúa.El guion de Hosoda, escrito por él mismo, es original y ambicioso: no hay secuela de serie, solo una fábula animada que salta entre mundos paralelos y decisiones fatales. Con 112 minutos, el ritmo inicial es opresivo y atmosférico, construyendo la rabia de Scarlet, para luego acelerarse en secuencias de acción que fusionan espada medieval con elementos fantásticos. Sin embargo, como señalan críticas en Anime News Network, el núcleo narrativo se siente "barroco y olvidable", con un clímax que divide: ¿poético o forzado? El teaser ya insinuaba esta dualidad, con tomas de Scarlet emergiendo de aguas eternas que prometían épica, pero el resultado ha decepcionado a muchos en Japón, donde acumula reseñas negativas por su previsibilidad. Aun así, para fans de Hosoda, es un recordatorio de su obsesión por la familia y el perdón, ahora teñido de oscuridad.Actuaciones vocales: Voces que brillan en la oscuridad, pero no salvan el guionEl elenco vocal es uno de los puntos fuertes de Scarlet, con talentos que inyectan vida a personajes planos. Mana Ashida, conocida por Pachinko, da voz a la princesa Scarlet: su interpretación es feroz y vulnerable, pasando de gritos de batalla a susurros introspectivos con una madurez que evoca a la protagonista de Wolf Children. En escenas de confrontación temporal, Ashida transmite el peso emocional de la venganza, haciendo que sientas el pulso acelerado de su ira contenida.Masaki Okada, como el joven contemporáneo, aporta frescura y empatía: su tono idealista choca con la crudeza medieval, creando diálogos que, aunque criticados por su falta de impacto (según IndieWire), resuenan en momentos clave. Veteranos como Masachika Ichimura y Kôji Yakusho prestan voces a figuras paternas y antagonistas, añadiendo gravedad shakespeariana –Ichimura, en particular, evoca el fantasma de Hamlet con un timbre espectral que eriza la piel.El doblaje en japonés es impecable, con sincronía perfecta a la animación: pausas cargadas en el limbo de la muerte amplifican la tensión. Sin embargo, como apunta Rotten Tomatoes, las actuaciones no compensan diálogos "poco impactantes", dejando a los personajes como arquetipos sosos. Para el público internacional, el subtitulado en festivales como TIFF 2025 (donde se vio un avance) ha sido elogiado, pero el ensemble no alcanza el carisma de Belle. Es un casting estelar que merece mejor guion.
Dirección y estilo visual: Hosoda empuja límites, con resultados mixtos
Mamoru Hosoda, tras el éxito de Belle (nominada a los Annie Awards), dirige Scarlet con su sello: una fusión de emoción humana y espectáculo visual. Aquí abandona el 2D tradicional por un CGI innovador –no "hollywoodense", como él mismo declaró–, creando un look único que mezcla modelado detallado con fondos pintados. La cámara de Hosoda es dinámica: tomas aéreas sobre reinos medievales que se disuelven en portales temporales, recordando The Boy and the Beast pero con un tono más sombrío.Producida por Studio Chizu (cofundado por Hosoda en 2011), la animación destaca en secuencias de "eternidad": paisajes de luz y agua glowing que, según Variety, son "breathtaking" y se quedan grabados. Las peleas con espada son fluidas, con coreografías que integran física realista y fantasía –detalles en armaduras o sangre estilizada que desafían lo imposible en 2D. Sin embargo, el CGI en personajes secundarios deja que desear, con modelos que parecen "extremadamente desafiantes" pero a veces rígidos, como critican en Anime News Network.Filmada con un enfoque en atmósferas, la dirección maneja bien el peso emocional: tensiones en el limbo, energías en batallas. Hosoda, en entrevistas post-estreno, defiende su visión como un "desafío al anime convencional", pero el backlash japonés (2.7/5 en Filmarks) lo tilda de pretencioso. Para rewatches, las capas visuales recompensan, especialmente en IMAX.Banda sonora y montaje: Un pulso que late, pero no acelera el corazónLa banda sonora, compuesta por un equipo de Studio Chizu (detalles pendientes de OST oficial), es minimalista y evocadora: cuerdas tensas para venganzas, swells electrónicos para saltos temporales y un tema leitmotiv coral que une épocas. Influida por la ópera shakesperiana, fusiona orquesta con toques synth para un feeling etéreo, similar a Mirai pero más oscuro. El montaje es quirúrgico: cortes no lineales entre pasado y presente que construyen suspense, con slows-motion en revelaciones que amplifican el drama.En 112 minutos, el ritmo es irregular –lento en setups, frenético en clímax–, pero el montaje recompensa con pistas plantadas que invitan a debates. Como dice IMDb, Hosoda "maneja bien las emociones que funcionan", y la música subraya eso: un dueto vocal en el limbo es un highlight que podría viralizarse en TikTok. Sin embargo, carece del punch de Belle, y algunos la encuentran olvidable.Temas y crítica social: Venganza en la era digital, con ecos shakesperianosScarlet clava un cuchillo en la venganza cíclica: Scarlet representa la rabia ancestral, el joven el perdón moderno, satirizando cómo el rencor trasciende tiempos –un eco de redes sociales y cancel culture. Toca fe, reino y "qué si" éticos, con una heroína femenina que desafía tropos anime. Rabiosa contra la amargura, como nota TIFF, es "respetable" en su mensaje, pero carece de edge para impactar como Parasite. En 2025, con Japón lidiando aislamiento, resuena, pero el guion flojo diluye su mordida.¿Tiene puntos débiles?Sí: el guion es su talón de Aquiles –predecible, con personajes sosos y CGI irregular. El backlash japonés (nunca tanto odio, dice Espinof) duele, y para no-fans, es "una prueba" (FilmAffinity). Falta la calidez de Hosoda clásica.Veredicto final: 6.5/10Scarlet es visualmente impresionante, pero narrativamente frustrante: un experimento fallido que decepciona a muchos, pero enamora a fans leales por sus atmósferas. Si amas Hamlet o Belle, pruébala; si no, espera streaming. En cines el 27/02/2026: ¿redención o más hate?¿La viste en Japón? ¿Defiendes a Hosoda o es su peor obra? Comenta y suscríbete para más reseñas anime 2025.

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